¿Qué sucede después de la muerte?

Publicado: septiembre 26, 2008 en Estudios Biblicos

Distintas perspectivas sobre la muerte

Desde el principio de la humanidad, el hombre se plantea la pregunta "¿Qué
sucede después de la muerte?". Nuestra respuesta ante esta disyuntiva tiene
enorme implicancias para nuestra vida aquí en la tierra. Si bien hay muchos que
intentan escapar del tema, tarde o temprano debemos enfrentarlo. Hay muchas
respuestas a esta pregunta, todas ellas distintas.

Los ateos creen que al morir dejamos de existir. No hay vida después de la
muerte ni un alma eterna que continúa hasta la eternidad. Lo único que podemos
esperar es nuestra muerte inevitable, la futura muerte de la humanidad, y del
universo. Y es frente a este futuro que el ateo debe encontrar un sentido y un
propósito para su propia existencia.

Las religiones orientales y de la Nueva Era, que apoyan una visión panteísta
del mundo, enseñan que cada uno atraviesa un ciclo infinito de reencarnaciones
hasta que se rompe el ciclo y la persona se hace uno con lo divino. La forma que
tome una persona en la vida siguiente dependerá de la calidad de la vida
anterior. Al unirse con lo divino, deja de existir como individuo, pero se
vuelve parte de la fuerza de vida divina, como una gota de agua que vuelve al
océano.

Los que sostienen religiones animistas o tribales creen que después de la
muerte el alma humana permanece en la tierra o viaja para reunirse con los
espíritus de los ancestros que yacen en el submundo, también llamado el reino de
las sombras. Durante toda la eternidad vagan a oscuras, sin experimentar gozo o
desolación. Se puede llamar a los espíritus de algunos muertos para ayudar o
atormentar a los que están en la tierra.

El Islam enseña que al final de los tiempos Dios juzgara las obras de todos
los hombres. Aquellos cuyas buenas obras son más que sus malas obras entrarán en
el reino de los cielos. El resto quedará sentenciado al infierno. El Corán
enseña que en el cielo los hombres tomarán vino y recibirán las atenciones de
doncellas celestiales, y que podrán tomar a varias de estas doncellas por
esposas.

La mayoría de las perspectivas del mundo deben aceptar la creencia en la vida
después de la muerte sobre la base de una fe no comprobada, pero la
esperanza cristiana tiene una particular certeza por dos razones: la
resurrección de Cristo y el testimonio de la Palabra de Dios. La Biblia ofrece
la visión verídica de lo que sucede después de la muerte. Sin embargo, muchos
cristianos están equivocados con respecto a su interpretación de la vida después
de la muerte. Algunos creen que se convierten en ángeles, otros creen que entran
en un estado de "sueño del alma", mientras que aun otros creen que estarán
flotando en las nubes tocando el arpa. En este artículo consideraremos algunos
de los conceptos populares erróneos de lo que hay más allá de la tumba, e
intentaremos percibir lo que enseña la Biblia.

Los cristianos pueden tener la certeza de que la muerte es algo que no deben
temer. Muy por el contrario, al morir llegamos a nuestro hogar en el cielo. El
vivir implica existir en un país extranjero. La muerte ya no tiene aguijón y hoy
es victoria a través de la resurrección de Jesús nuestro Señor.

Experiencias cercanas a la muerte

En los últimos treinta años hubo miles de personas que afirmaron haber tenido
experiencias cercanas a la muerte (ECM; en inglés, NDE:"near death
experiences
"). Las ECM son sucesos en los que una persona en estado de total
conciencia abandona su cuerpo e ingresa en otro mundo. Las experiencias de este
tipo llevaron a una transformación total en la vida de muchas personas. ¿Qué
interpretación se puede dar a estos relatos?

Es importante comprender que las ECM provienen de personas que han estado
clínicamente y no biológicamente muertas. En el caso de muerte
clínica, desaparecen todas las señales externas de vida, como la conciencia, el
pulso y la respiración. En estos casos sobreviene la muerte biológica si no se
toman medidas para revertir la situación. La muerte biológica, en cambio, no se
puede cambiar con ningún tipo de atención o cuidados, ya que es físicamente
irreversible.{1}

Los relatos de ECM se producen en distintas etapas de la muerte clínica.
Algunos ocurren cuando el paciente se encuentra en estado de coma, muy cercano a
la muerte, o ya clínicamente muerto. Otros relatos se producen cuando deja de
latir el corazón del paciente, o cuando el cerebro del paciente deja de
registrar actividad en el monitor del EEG. No existen registros de casos de
muerte biológica o irreversible durante un tiempo significativo seguido de una
resurrección.

Lo que intriga a científicos y teólogos por igual en sus estudios de las ECM
es que muchos pacientes describen experiencias similares, entre las que se
incluyen abandonar el cuerpo y observar desde arriba mientras los médicos están
trabajando, ingresar a un túnel oscuro, ver luz, ver a otras personas,
encuentros con seres espirituales, una sensación de inmensa paz, y luego el
retorno al cuerpo.

Muchos científicos y médicos con distintas visiones del mundo han intentado
encontrar una explicación de este fenómeno. Los que tienen una visión atea
buscan darle explicaciones desde lo natural, que van desde alucinaciones
inducidas por la medicación, reacciones químicas que experimenta el cerebro
durante una crisis cercana a la muerte, encuentros anteriores que habían caído
en el olvido, y otras. Pero de ninguna manera logran develar este fenómeno.

Muchas ECM se producen sin medicación, como en el caso de personas rescatadas
del agua, clínicamente muertas. Además, miles de víctimas de ECM pudieron
describir claramente y con lujo de detalles lugares y personas que vieron
mientras se encontraban en estado de muerte clínica. Una jovencita, que se
encontraba casi muerta, pudo describir lo que hizo su familia esa noche en la
casa, lo que hicieron para cenar, dónde se sentó cada uno e incluso las
conversaciones que tuvieron. Otros pudieron describir en detalle objetos que se
hallaban en habitaciones cercanas y más alejadas de la propia. Un paciente
describió un zapato que estaba en la azotea del hospital. Cuando las enfermeras
fueron a ver, encontraron el zapato exactamente como lo había descrito ella. Un
niño que sufrió un accidente junto a su madre y su hermano dijo a los que lo
rodeaban, sólo unos instantes antes de morir: "Me están esperando ahora". El
médico descubrió que justamente a esa hora en otro hospital habían muerto la
madre y el hermano del niño. Gary Habermas y J.P. Moreland consideran el tema de
las ECM desde distintas perspectivas en su libro Beyond Death [Más allá
de la muerte], donde argumentan que las explicaciones desde lo natural no
aclaran de manera satisfactoria lo que sucede durante las ECM.

Si bien las ECM no ofrecen una prueba concluyente de la existencia del cielo
o del infierno, al menos indican que en el momento de la muerte el alma se
separa del cuerpo y que el espíritu de la persona está conciente y es coherente.

Sin embargo, las ECM no reflejan claramente lo que se encuentra más allá de
la tumba. Las ECM son relatos que ofrecen apenas un vistazo de lo que sucede más
allá de la cortina de la muerte, y por lo tanto el panorama que nos dan es
incompleto. Colosenses 1:18 nos dice que Jesús "es el primogénito de la
resurrección, para ser en todo primero". Cristo superó la muerte biológica y
vive para siempre con autoridad sobre toda la creación. Su supremacía sobre
todas las cosas se estableció a través de su resurrección. Sabemos, además, que
Satanás se disfraza de ángel de luz y que puede aparecer con distintos aspectos.
Es fundamental que evaluemos todas las experiencias a la luz de las
Escrituras.

¿Podemos comunicarnos con los muertos?

¿Los espíritus de los muertos pueden comunicarse con los vivos? Uno de los
programas más populares de la televisión moderna es "Crossing Over" [Cruzando
del otro lado], conducido por el vidente John Edward. Al igual que otros
videntes, Edward asegura poder comunicarse con los espíritus de los muertos.
Deja boquiabiertos a los espectadores al revelarles detalles que sólo el ser
amado fallecido podría saber. A partir de esta comunicación, las personas buscan
consuelo, consejos y aliento. La Biblia enseña que la comunicación con los
muertos no es posible. Una y otra vez en la Biblia, Dios ordena a su pueblo
desistir de la práctica de la necromancia, el arte de comunicarse con los
muertos. Deuteronomio 18:10, 11 dice:

Nadie entre los tuyos deberá sacrificar a su hijo o hija en el fuego; ni
practicar adivinación, brujería o hechicería; ni hacer conjuros, servir de
médium espiritista o consultar a los muertos . . .

Los cananeos consultaban a los espíritus y a los muertos con la esperanza de
obtener poder y de predecir los eventos futuros. Esta práctica es una
abominación ante Dios y es la razón por la que los cananeos fueron expulsados de
esa tierra. Israel recibió la advertencia de no imitar a los cananeos, pues de
lo contrario ellos sufrirían una pena similar.

El contacto con los muertos está prohibido porque los espíritus de los
muertos no pueden comunicarse con los vivos. En Lucas 16, el hombre rico que
sufría en el infierno buscaba una manera de comunicarse con su familia que
estaba viva para advertirles del destino que les esperaba. Sin embargo, no hubo
manera de que se comunicara con ellos, y los vivos tampoco podían comunicarse
con él.

¿Con quiénes se están comunicando, entonces, los médium y espiritistas? Si
efectivamente están comunicándose con un ser espiritual, lo más probable es que
sea un impostor demoníaco. Y si bien el espíritu demoníaco puede comunicar
algunas cosas ciertas, la verdadera intención del espíritu es engañar a los
familiares y alejarlos del Señor. Esta práctica a la larga puede llevar a la
posesión demoníaca y a que la persona quede muy lastimada.

En Hechos 16:16 Pablo se encontró con una joven que podía predecir el futuro
porque estaba poseída por un espíritu. Sabiendo esto, Pablo finalmente expulsó
al espíritu. La Biblia siempre prohíbe la práctica de la necromancia.

Algunos seguramente intentarán defender la necromancia señalando el pasaje de
1 Samuel 28. Aquí Saúl pide a la adivina de Endor que llame a Samuel de la
tumba. El espíritu de Samuel se levanta y anuncia un mensaje profético a Saúl.
Las opiniones de los estudiosos bíblicos están divididas con respecto a este
relato. Algunos creen que fue un impostor demoníaco haciéndose pasar por Samuel.
Yo creo que, ya que se cumplió esta profecía, éste realmente era el profeta
Samuel. A pesar de la desobediencia de Saúl, Dios hizo una excepción en este
caso.

Cualquiera sea el punto de vista que uno defienda, es claro que este
versículo no nos alienta a consultar con los médium. Saúl en este momento de su
vida estaba fuera de la voluntad de Dios y debido a que el Espíritu de Dios le
había abandonado, no podía recibir palabra de Dios. Desesperado, y siguiendo una
constante en su vida, desobedeció a Dios, y sufrió las consecuencias. Este
relato de Saúl nos enseña una lección y no es un ejemplo que debamos seguir.

Un minuto después de la muerte

¿Qué sucede con nuestro último aliento? La Biblia nos enseña lo que habrá de
ocurrir. En primer lugar, nuestra alma y espíritu inmaterial se separan de
nuestro cuerpo físico. Luego, recibiremos de inmediato la sentencia en el juicio
que determinará nuestro destino eterno. Aquellos que hayan confiado en el pago
de Cristo en la cruz por nuestros pecados entrarán a la vida eterna en la
presencia de Dios. 2 Corintios 5:8 dice: "Así que nos mantenemos confiados y
preferiríamos ausentarnos de este cuerpo y vivir junto al Señor". No habrá
demora en un estado de inconsciencia al que muchos denominan "sueño del alma-2.
Estaremos de inmediato ante la presencia de Dios. En segundo lugar, el alma en
el cielo se perfecciona en santidad, y desaparece por completo nuestra antigua
naturaleza pecaminosa. Hebreos 12:23 menciona "los espíritus de los justos que
han llegado a la perfección". Los espíritus de los santos están en el reino de
los cielos y han llegado a la perfección. La lucha contra el pecado que
describió Pablo y en la cual participan todos los cristianos finaliza para
siempre cuando, después de la muerte, entramos en nuestra condición glorificada.

Aquellos que rechazan este don recibirán lo que han elegido, la eternidad
separados de Dios en el infierno. Hebreos 9:27 dice: "Así como está establecido
que los seres humanos mueran una vez, y después venga el juicio…" No hay
segunda oportunidad, y no hay ciclo de reencarnación. Nuestro destino eterno
está determinado por la decisión que tomamos con respecto a Cristo aquí en la
tierra. Muchos asumen que después de recibir a Cristo todo lo que queda es una
entrada gozosa al paraíso. Las Escrituras nos enseñan que Jesús nos recompensará
según la manera en que hayamos vivido en la tierra. Enseñó este principio con la
parábola de los talentos en Lucas 19. A cada siervo se le encomendó que
administrara los talentos que su señor le entregaba. Al retorno del señor, cada
siervo debía rendir cuentas sobre la forma en que había administrado los
talentos encomendados. Los siervos juiciosos recibieron una recompensa mientras
que el siervo malvado fue expulsado.

La lección para el cristiano es que cada uno de nosotros deberá rendir
cuentas por el tiempo que hemos pasado aquí en la tierra. Esto no es lo mismo
que el juicio que evaluará nuestra condición con respecto a la salvación. La
muerte de Cristo en la cruz permite que todos los que crean entren al reino de
Dios. Seremos juzgados por nuestras obras hechas a partir del momento de nuestra
salvación. Este juicio a los creyentes se denomina el Tribunal de Cristo,
acontecimiento que se describe en 1 Corintios 3:11-15:

Porque nadie puede poner un fundamento diferente del que ya está puesto, que
es Jesucristo. Si alguien construye sobre este fundamento, ya sea con oro, plata
y piedras preciosas, o con madera, heno y paja, su obra se mostrará tal cual es,
pues el día del juicio la dejará al descubierto. El fuego la dará a conocer, y
pondrá a prueba la calidad del trabajo de cada uno. Si lo que alguien ha
construido permanece, recibirá su recompensa, pero si su obra es consumida por
las llamas, él sufrirá pérdida. Será salvo, pero como quien pasa por el fuego.

Pablo declara que Cristo es nuestro fundamento. Nuestras obras son la
edificación sobre este fundamento. Los materiales de oro, plata y piedras
preciosas se refieren a obras realizadas con motivos puros para la gloria de
Dios. Las obras de madera, heno y paja son las que se hacen con motivos
equivocados, sólo para gloriarse uno mismo.

En el Tribunal de Cristo nuestras obras serán probadas con fuego divino.
Aquellas obras que se hicieron para la gloria de Dios resistirán las llamas y
serán nuestra recompensa. Algunos verán con tristeza cómo las llamas consumen
ante sus ojos todas las obras que realizaron en la tierra y entrarán al cielo
con poca recompensa o ninguna.

Los no creyentes serán juzgados y sentenciados al infierno. Al final de los
tiempos se enfrentarán al juicio ante el Gran Trono Blanco. Aquí serán juzgados
todos los muertos no justos desde el comienzo de los tiempos conforme a su
rechazo del Salvador. Luego serán echados al lago de fuego para toda la
eternidad. Apocalipsis 20:11-15 dice:

Luego vi un gran trono blanco y a alguien que estaba sentado en él. De su
presencia huyeron la tierra y el cielo, sin dejar rastro alguno. Vi también a
los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono. Se abrieron unos
libros, y luego otro, que es el libro de la vida. Los muertos fueron juzgados
según los que habían hecho, conforme a lo que estaba escrito en los libros. El
mar devolvió sus muertos; la muerte y el infierno devolvieron los suyos, y cada
uno fue juzgado según lo que había hecho. La muerte y el infierno fueron
arrojados al lago de fuego. Este lago de fuego es la muerte segunda. Aquel cuyo
nombre no estaba escrito en el libro de la vida era arrojado al lago de fuego.
Sabiendo que como cristianos algún día tendremos que rendir cuentas de nuestras
vidas, deberíamos vivir como juiciosos mayordomos administrando lo que Dios nos
dio. El saber el destino que le tocará a los que no son salvos debería llenarnos
del coraje de compartir a Cristo sin vergüenza, con urgencia, a todos los que
nos rodean. El saber lo que se encuentra más allá de la tumba debería motivarnos
a vivir nuestra vida en la tierra con una misión.

¿Cómo seremos en el cielo?

En el momento de la muerte física, el alma se separa del cuerpo y entra de
inmediato a la presencia del Señor. Miremos una vez más las palabras de Pablo en
2 Corintios 5:8, que dice: "Así que nos mantenemos confiados y preferiríamos
ausentarnos de este cuerpo y vivir junto al Señor". El alma en el cielo se
perfecciona en santidad y desaparece por completo nuestra antigua naturaleza
pecaminosa. Como se señaló anteriormente, Hebreos 12:23 menciona "los espíritus
de los justos que han llegado a la perfección". Los espíritus de los santos
están en el cielo y han llegado a la perfección. La lucha contra el pecado que
describió Pablo y en la cual participan todos los cristianos finaliza para
siempre cuando, después de la muerte, entramos en nuestra condición glorificada.

No permaneceremos en el reino de los cielos como alma sin cuerpo. En el
tiempo establecido por Dios habrá una resurrección final donde el espíritu se
unirá al cuerpo resucitado. Si bien varían las opiniones de los cristianos con
respecto a cuándo se producirá esta resurrección, todos estamos de acuerdo con
respecto a la resurrección del cuerpo. ¿Qué apariencia tendrá el cuerpo
resucitado? Filipenses 3:20, 21 dice: "Somos ciudadanos del cielo, de donde
anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro
cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso". 1 Juan 3:2 promete:
"Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque
lo veremos tal como él es".

A partir de estos dos pasajes sabemos que nuestros cuerpos glorificados serán
como el de Cristo. No seremos deificados, sino que nuestros cuerpos tendrán las
mismas cualidades que el cuerpo resucitado de Jesús. Nuestros cuerpos
celestiales serán nuestros cuerpos terrenales glorificados. El cuerpo de Cristo
que murió en la cruz era el mismo que resucitó. Su cuerpo glorificado pudo pasar
a través de las paredes, aparecer repentinamente, y ascender a los cielos.

2 Corintios 5:1 nos dice: "Tenemos de Dios un edificio, una casa eterna en el
cielo, no construida por manos humanas". Las manos de Dios formarán el cuerpo
resucitado. Según dice 1 Corintios 15:39, 40, 42b, 43:

No todos los cuerpos son iguales: hay cuerpos humanos; también los hay de
animales terrestres, de aves y de peces. Así mismo hay cuerpos celestes y
cuerpos terrestres; pero el esplendor de los cuerpos celestes es uno, y el de
los cuerpos terrestres es otro. . . Lo que se siembra en corrupción, resucita en
incorrupción; lo que se siembra en oprobio, resucita en gloria; lo que se
siembra en debilidad, resucita en poder; se siembra un cuerpo natural, resucita
un cuerpo espiritual. Al responder a los que desprecian la resurrección, Pablo
explica que nuestros cuerpos celestiales tendrán diferencias con nuestros
cuerpos terrenales. Serán cuerpos encarnados, pero tan distintos de nuestros
cuerpos terrenales como lo son nuestros cuerpos de los de los animales.

Podemos concluir además que, como una semilla, el cuerpo será sembrado o
enterrado y que algún día volverá a la vida. Se entierra en muerte, corrupción,
debilidad y deshonor. Al resucitar será cambiado desde todos los puntos de
vista. Resucita imperecedero, glorioso, poderoso y espiritual. Entonces
tendremos cuerpos eternos, permanentes y perfeccionados.

También mantendremos nuestra identidad. En Lucas 16:23, Lázaro, el hombre
rico, y Abraham retuvieron todos su identidad. Llegará el día en que ya no
tendremos que enfrentarnos a la debilidad del pecado, la enfermedad, la vejez.
Hay un gran futuro por delante para los que están en Cristo.

¿Qué haremos en el cielo?

¿Qué haremos en el cielo durante toda la eternidad? Algunos se imaginan
jugando al golf eternamente, mientras que otros imaginan santos flotando en las
nubes con arpas de oro. Si bien son pensamientos agradables, no llegan a
vislumbrar el glorioso futuro que les espera a los que están en Cristo. Sabemos
relativamente poco sobre las actividades que tendrán lugar en el cielo ya que
sólo se nos ofrece un breve pantallazo de nuestra vida venidera. En primer
lugar, el momento que los santos de todos los tiempos esperan ansiosos es
encontrarse cara a cara con el Señor al que han servido. Este será el primer y
más grandioso momento después de la muerte física. A partir de allí
disfrutaremos de la "koinonia" y la comunión en su presencia durante toda
la eternidad.

En segundo lugar, nuestra vida en el cielo implica adoración. Tenemos una
clara descripción de esto en Apocalipsis 19:1-5:

Después de esto oí en el cielo un tremendo bullicio, como el de una inmensa
multitud que exclamaba: "¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder son de
nuestro Dios, pues sus juicios son verdaderos y justos…" Y volvieron a
exclamar: "¡Aleluya! El humo de ella sube por los siglos de los siglos."
Entonces los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron y
adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono, y dijeron: "¡Amén, Aleluya!" Y
del trono salió una voz que decía: "¡Alaben ustedes a nuestro Dios, todos sus
siervos, grandes y pequeños, que con reverente temor le sirven!"

Como el bullicio de una gran multitud, llegan las alabanzas de los santos de
todos los tiempos. Hace un tiempo los hombres de nuestra iglesia describieron la
experiencia de cantar un himno, "Cuán grande es Él" en una conferencia de un
grupo denominado Promise Keepers [Cumplidores del pacto]. No tenían palabras que
pudieran describir con precisión tan sublime experiencia. Su mejor intento por
ponerlo en palabras fue: "¡Impresionante! ¡Simplemente impresionante!". ¿Pueden
imaginarse entonces lo que será cuando cantemos "Santo, Santo, Santo" junto con
los santos de todos los tiempos en la presencia de Dios? Nuestra adoración aquí
en la tierra es la preparación para nuestra gran adoración futura en el cielo.

En tercer lugar está el aspecto del descanso. El descanso celestial aquí no
implica una cesación de nuestras actividades, sino la experiencia de llegar a
una meta de crucial importancia. El escritor de Hebreos 4:9, 10 dice, al hablar
al pueblo de Dios: "Por consiguiente, queda todavía un reposo especial para el
pueblo de Dios; porque el que entra en el reposo de Dios descansa también de sus
obras, así como Dios descansó de las suyas". El cielo es la meta final que
alcanzamos después de nuestro peregrinaje aquí en la tierra. Descansaremos de
nuestros sufrimientos y esfuerzos contra las enfermedades, la carne, el mundo y
el diablo.

En cuarto lugar serviremos al Señor. Lucas 19:11-27 enseña una parábola sobre
la mayordomía. Los siervos juiciosos que multiplicaron los talentos del maestro
recibieron autoridad sobre diez y cinco ciudades. Apocalipsis 22:3 nos dice: "El
trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad. Sus siervos lo adorarán". En 1
Corintios 6:3 Pablo reprende a los cristianos carnales que no pueden solucionar
las diferencias entre ellos y les pregunta: "¿No saben que aun a los ángeles los
juzgaremos?". En Apocalipsis 3:21 el Señor Jesús promete: "Al que salga vencedor
le daré el derecho de sentarse conmigo en mi trono, como también yo vencí y me
senté con mi Padre en su trono". Aparentemente tendremos autoridad sobre una
esfera del reino eterno de Dios. La cantidad que recibamos dependerá de nuestra
fidelidad a él en esta tierra.

En quinto lugar, experimentaremos comunión con Dios y con los que nos rodean.
Una de las experiencias más dolorosas es la despedida. Ya sea que un ser querido
se traslade a otro lugar, o que muera, siempre implica dolor el decir adiós. El
cristiano tiene la esperanza de saber que nuestras despedidas no serán para
siempre. Algún día volveremos a encontrarnos, y esta vez nunca más volveremos a
despedirnos. ¡Lo que encontrará el creyente después de la muerte es un futuro
glorioso imposible de imaginar en todas sus dimensiones!

Notas1. Gary Habermas & J.P. Moreland,
Beyond Death (Wheaton, Ill.: Crossway Books, 1998), 156.

Bibliografía

  • Ankerberg, John & Weldon, John. The Facts on Near-Death
    Experiences
    . Eugene, OR.: Harvest House Publishers, 1991.
  • Eadie, Betty. Embraced by the Light. Placerville, CA.: Gold Leaf
    Press, 1992.
  • Erickson, Millard. Christian Theology. Grand Rapids, MI.: Baker Book
    House, 1985.
  • Fee, Gordon. International Commentary on the New Testament: First
    Corinthians
    . Grand Rapids, MI.: Eerdman’s Publishing Company, 1987.
  • Habermas, Gary, & J.P. Moreland. Beyond Death. Wheaton, IL.:
    Crossway Books, 1998.
  • Hodge, Charles. Systematic Theology: Volume 3. Grand Rapids, MI.:
    Eerdman’s Publishing Company, 1973.
  • Lutzer, Erwin. One Minute After You Die. Chicago: Moody Press, 1997.
  • MacArthur, John. The Glory of Heaven. Wheaton, IL.: Crossway Books,
    1996.
  • Moody, Raymond. Life After Death. Atlanta: Mockingbird Books, 1975.
  • Mounce, Robert. International Commentary on the New Testament:
    Revelation.
    Grand Rapids, MI.: Eerdmans Publishing Company, 1977.
  • Pentecost, Dwight. "In My Father’s House," Kindred Spirit. Invierno
    1995, p. 5-7.
  • Ryrie, Charles. Basic Theology, Wheaton, IL.: Victor Books, 1988.
  • Smith, Wilbur. The Biblical Doctrine of Heaven. Chicago: Moody Press,
    1968.
  • Tada, Joni Eareckson. Heaven, Your Real Home. Grand Rapids, MI,:
    Zondervan, 1995.
  • Walvoord, John. The Revelation of Jesus Christ. Chicago: Moody Press,
    1966.

© 2006 Probe Ministries. Todos los derechos reservados.

Traducción: Elizabeth Birks


Acerca del Autor

Patrick Zukeran es un conferencista asociado de Probe Ministries. Se
graduó de Point Loma Nazarene College en San Diego, California y tiene un Th.M.
del Dallas Theological Seminary. Actualmente sirve como pastor del Asian
American Baptist Church en Richardson, Texas. Si usted tiene algún comentario o
pregunta sobre este artículo, envíelo por favor a espanol@probe.org. Por favor indique a
qué artículo se está refiriendo.

¿Qué es Probe?

Probe Ministries es un ministerio sin fines de lucro cuya
misión consiste en ayudar a la iglesia a renovar las mentes de los creyentes con
una cosmovisión cristiana y equipar a la iglesia a reclutar al mundo para
Cristo. Probe cumple su misión a través de nuestras conferencias Mind
Games
[Juegos para la Mente] para jóvenes y adultos, nuestro programa radial
diario de 3 1/2 minutos, y nuestro extenso sitio Web en www.probe.org.

Puede obtenerse información adicional sobre los materiales y el ministerio de
Probe contactándonos (en inglés, por favor) como dice abajo. Lamentamos que
nadie en la oficina de Probe Ministries (Ministerios Probe) en Texas, EE. UU.,
habla español. El sitio web MinisteriosProbe.org consiste de artículos
tradicidos de Probe.org.

Probe Ministries (Ministerios Probe)
1900 Firman Drive, Suite
100
Richardson, TX 75081
Estados Unidos de Norteamérica
Teléfono: +1
(972) 480-0240
www.ministeriosprobe.org

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s