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Los proclamadores de la restauración de la iglesia por medio de los apóstoles y profetas modernos acuden a una exégesis completamente errada, y herética cuando al trata de apoyar su existencia y poder acuden a una hermenéutica manipulativa que choca frontalmente con la verdad escatológica enseñada por décadas, y apoyada fielmente por las Escrituras.

LOS RESTAURADORES DE LA IGLESIA

La gran mentira

Este movimiento no solo busca restauras los ministerios “titulares” (porque los funcionales siempre han existido) sino que aspira a establecer un reino terrenal y lograr un gran avivamiento, sin que Jesucristo venga para llevarse su iglesia, negando los hechos proféticos concerniente a los últimos tiempos, y para muestra de ello veamos lo que escribe Héctor Torres: “En los últimos tiempos viviremos momentos de refrigerio, es decir, un periodo de refrescante avivamiento como resultado de un arrepentimiento genuino, y como antesala al retorno del Señor”…”[1]. Y para lograr esta restauración final se establece el ministerio apostólico y profético en la actualidad porque afirma que este tiene que restituir: “La sana doctrina. El poder y la autoridad. El gobierno o juicio de su pueblo. Una nueva y fresca revelación de los planes y propósitos de Dios. Un despertar espiritual y avivamiento”[2]. Y al respecto cuestiono ¿Y es que por décadas no ha tenido la iglesia una sana doctrina? ¿Y que definen ello cuando hablan de restaurar la autoridad? ¿Puede haber una nueva revelación? ¿No están bien definidos los planes de Dios en las Escrituras? ¿Estaremos entrando a un avivamiento o a un abobamiento? Los hechos revelan que la iglesia a perdido la visión por el perdido y necesitado, solo busca espectáculos, riquezas, poder y cantidad, sin importar la calidad. ¿Cómo viven estos apóstoles modernos? Mientras Jesús entro en Jerusalén en un pollino prestado (Mateo 21:2, Juan 12:15), estos apóstoles aspiran a tener sus propios aviones y andan en limosinas. Mientras Jesús no tuvo ni donde recostar su cabeza (Lucas 9:58), estos apóstoles se hospedan en los hoteles más lujosos de las ciudades que visitan. Mientras Jesús sirvió y lavo los pies a sus discípulos (Juan 13:5), estos apóstoles llevan lacayos que le secan el sudor de su frente, y le lleven la chaqueta. Mientras Jesús se codeaba con los pobres, estos buscan a los ricos y poderosos e incluso coquetean con la política, teniendo ambiciones sociales que los compromete con el sistema dominante. Para lograr esto manipulan las escrituras a su antojo para hacerle decir a la Biblia lo que jamás los apóstoles y profetas pensaron en decir.

UN TEXTO MAL APLICADO

Para respaldar el surgimiento de “apóstoles y profetas” con dones y poderes especiales, se manosea la Palabra de Dios y distorsionan textos tales como Efesios 2:20-22 que dice: “Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.

Y la interpelación que le dan a este pasaje es: “Para la edificación de la iglesia, Dios estableció que el fundamento está sobre los apóstoles y los profetas (que según afirma so ellos). A estos encargó de la coordinación en el gobierno y la administración de la iglesia; los profetas dan instrucción que procede de Dios y los apóstoles administran su cumplimiento”[3]. Lo que evidentemente es una descarada interpretación. Si analizamos bien el texto citado, notaremos que el Apóstol Pablo se refería al fundamento histórico dejado por los profetas y apóstoles en el pasado, que es “el consejo de Dios”, pues para ello existen el Canon Bíblico (Lucas 16:29) y no se necesita más revelaciones. Estos falsos maestros trata de presentar un hecho pasado como un anuncio futuro y afirmar: “Dios usa a los apóstoles y profetas para recibir a través de su Santo Espíritu la revelación de lo escondido u oculto. Esto les es dado con el propósito de que lo revelen a su pueblo y se instituyan los cambios que la nueva revelación exige”[4]. Como fruto de esta corriente, varios apóstoles e iluminado condujeron a muchos incautos seguidores al suicidio, y actualmente tenemos a José Luis de Jesús Mirando que se proclama, igual que los apóstoles modernos, renovador de la iglesia, y que va más lejos todavía, proclamándose “Jesucristo Hombre”.

Dar cabida a tales afirmaciones nos coloca en el borde de fenómenos apostático, y pregunto: ¿Por qué se tuvo que esperar 2,000 años para restaurar la iglesia en estos tiempos? ¿Y qué del pasado duro de los pioneros del evangelio en América Latina, así como de las enseñanzas dejada por los padres de la iglesia en los primeros 300 años del cristianismo?

EL ATENTADO CONTRA LA ESCATOLOGIA

Este fenómeno apostólico proclama una mentira que atenta contra el fundamento escatológico enseñado por años en la teología evangélica, pues al afirmar que la iglesia debe de aceptar la llamada “nueva reforma apostólica” para eliminar las denominaciones y crear una afiliación postdenominacional que establezca un nuevo despertar de la iglesia, lo cual rompe con la idea de la apostasía, persecución y caos reinante en los últimos tiempos, en donde incluso, si los días no fueran acortados “ni aun los escogidos serian salvos” (Meteo 24:22). Esta enseñanza contraria a la Palabra es la que proclaman Héctor Torres y Peter Wagner en los libros ya citados, y según afirman vendrá una etapa de gloria para la iglesia en los últimos tiempos, algo que choca radicalmente con la realidad profética de los últimos tiempos

Si aceptamos el hecho proclamado por los nuevos profetas y apóstoles estaremos cayendo en un anatema, como dijo San Pablo en Gálatas 1:8. y estaremos camino al caos espiritual. Todos los indicadores bíblicos enseñan que todas las proclamas de los promotores de la red apostólica, y grupos afines, contradicen la realidad bíblica de los últimos tiempos, por lo cual se sitúan al lado de la iglesia apostata y de los aliados en las pretensiones del futuro anticristo, que buscara unir en él a todas las iglesias. Debemos definir la realidad profética de los últimos tiempos según el panorama bíblico:

1.El gobierno mundial del anticristo seria presidido por una manifestación de engaño, violencia y corrupción en toda la tierra. Mateo 24:5,37. Génesis 6:11-12.

2.Habría simultáneamente calamidades y fenómenos naturales en el planeta. Lucas 21:25-26.

3.Surgirían falsos apóstoles, maestros y profetas llamados ungidos “cristos” que llevarían la iglesia al error y apostasía. Mateo 24:22,24. 2 Pedro 2:1-3.

4.En los últimos tiempos abría una decadencia moral, dominada por antivalores, que generarían el misterio de iniquidad e impiedad, y las nuevas creencias anticristianas usurparían el lugar de Dios. 2 Timoteo 3:1-8.

5.También se anuncia el aparecimiento de espíritus de mentiras y engaño dentro de la iglesia.1 Timoteo 4:1, Hechos 20:29:30.

6.Los verdaderos cristianos, al mantener la verdad de la Palabra y no negar los principios de Jesús frente a los antivalores que dominaran al mundo, serán hostigados y perseguidos, desencadenándose una tribulación para muchos fieles creyentes, razón por lo cual el Señor pagara con tribulación a aquellos que nos atribulen. 2 Tesalonicenses 1:3-7, Apocalipsis 3:8,10.

7.El surgimiento de una iglesia apostata controlada por el falso profeta y que se prestara al servicio del anticristo. Una Iglesia bien presentada en Apocalipsis como indefinida, que dice ser rica, pero es pobre y miserable, que es poderosa en número pero niega la Palabra y el nombre de Jesús para rendir culto a los hombres que se vuelven iluminado. Apocalipsis 3:16-19, 19:20.

Todas estas realidades son ignoradas por aquellos que llevan la iglesia hacia un caos terrible, una realidad palpable en momentos en que hemos olvidado los fundamentos sólidos de la Palabra de Dios. Es por ello que debemos tener cautela, y revisar detenidamente estas corrientes que desean establecer, como los Testigos de Jehová, un gobierno terrenal sin la gran tribulación y sin el reinado milenial de Jesús con su pueblo Israel.

LA MUNDANANALIDAD DE LA IGLESIA

Supuestamente los profetas estaban para preservar la santidad, la ley y las pautas dictadas por Dios a su pueblo por medio de Moisés, para que fueran diferentes a las demás naciones de la tierra, sin embargo, los profetas de hoy lo que hacen es promover la manipulación, el mercantilismo y el poder de los supuestos “ungidos”, que mas que preservar la doctrina apostólica, lo que hacen es traer otras doctrinas contrarias a las reveladas por Dios, permitiendo la entrada de las costumbres mundanas en el seno de la iglesia.

Nunca antes la iglesia se había enfrentado a una contaminación profana tan grande como la que tenemos actualmente. Todos los esquemas del mundo han sido adaptados al culto. Las modas y música sensual secular invaden las congregaciones, e incluso vivimos una influencia de prácticas ocultistas emanadas de la Nueva Era que asusta. Estos apóstoles y profetas modernos en vez de combatir la mundanalidad, lo que hacen es aliarse con la prosperidad y adoptar las conductas empresariales en su diario vivir. Existe una réplica exacta de poder y exaltación en las estructuras de las iglesias, semejante al sistema mercantil y empresarial del mundo secular. Un ejemplo de ello lo tenemos en el modelo enseñado por César Castellano en su Visión del gobierno de los doce (G-12). Algunas de sus enseñanzas son capias recalcadas de otros, aunque las presenta como suya a sus seguidores[5]. Una de ellas procede de un empresario coreano llamado Kim Woo Choong, que escribió un libro titulado “El mundo es tuyo, pero tienes que ganártelo”. Castellanos enseña casi lo mismo y lo cita en la página veintitrés de su libro “Sueña y ganarás el mundo”, lo que deja ver que leyó el libro del empresario coreano Kim Woo Choong[6] y vemos como, de forma sucesiva, fundamenta sus estructuras en una dinámica mercantil adaptada a la iglesia y el discipulado. Algo semejante a la empresa AMWAY.

No cabe la menor duda: la apostasía está operando desde adentro de la iglesia como escribe Philip Séller, el cual nos dice que; “La mayor amenaza de la iglesia hoy no viene de afuera sino de adentro, de nuestro propio liderazgo“[7], coincidiendo con lo dicho por San Pablo al referirse a su salida final de Mileto, rumbo a Roma, en donde seria martirizado:“Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Hechos 20:29-30.Si no ponemos un alto a estas tendencias megalómanas en algunos líderes actuales, llevaremos la iglesia a una confusión terrible, es por ello que debemos, con toda autoridad y firmeza, combatir con la Palabra todas las mentiras del diablo.

¡ALTO! AL ABUSO DE TÍTULOS Y AUTORIDADES DESPOTICAS.

Es tiempo de enfrentar la tiranía de los santos con firmeza y frenar la corrupción y la ambición de poder que existe en muchos falsos apóstoles. Es necesario educar a los creyentes de que nadie debe, ni puede anular su “yo”, excepto el Señor Jesucristo.

Sobre este tema quiero citar un interesante escrito sobre “Iglesias abusadoras” de Pat Zukeran: “Los líderes abusadores usan su posición para exigir lealtad y sumisión. Ken Blue afirma: . Otros líderes usan títulos como -el hombre de Dios- o -el ungido de Dios-, para que otros los traten con reverencia especial y poder mantenerse por encima de la rendición de cuentas a la que está sujeto el resto de la congregación. Si mediante la apelación a su posición, afirmaciones únicas o unciones especiales, los líderes logran crear una jerarquía en la iglesia, pueden controlar más fácilmente a los que están debajo de ellos. También pueden defenderse de todo el que pudiera cuestionarlos”.

RESISTAMOS LO FALSO

No es pecado resistir a todo aquel que trate de imponer ideas o fábulas de hombre. Hoy, como ayer, nos enfrentamos al fenómeno del gnosticismo, el cual trata de que el hombre encuentre su espiritualidad y salvación mediante esfuerzo propio o del conocimiento. Es por ello que San Pablo arremete contra los gnósticos de su época en la epístola a los colosenses y les dice: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Colosenses 2:8. Estos agnósticos, infiltrados en la iglesia camufladamente, promueven ideas extrabiblicas y métodos humanos para conducirnos a la apostasía. Es por ello que debemos ser celosos, firmes y hasta radicales con aquello que no proclamen la verdad absoluto de Dios. Es bíblica la confrontación con los falsos apóstoles y profetas, lo enseña 2ª de San Juan 8-11: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras”.

Cierto escritor expone: “En 2 Samuel 22, el profeta Natán confrontó al rey David por su pecado. En Gálatas 2, Pablo confrontó a Pedro, el líder de los apóstoles, por no actuar de acuerdo con la verdad. Pablo declaró con esta acción que la verdad siempre excede en rango a la posición o cargo en la iglesia. La verdad –y su autoridad– no está arraigada en la personalidad o en el cargo. Se deriva de la palabra de Dios y la verdad que ésta proclama: Pablo enseñó que el cuerpo de Cristo es un organismo vivo no jerárquico”[8]. Todos somos siervos, algunos tienen más responsabilidad, otros un llamamiento especial, quizás algunos una misión particular, pero nadie es superior a nadie, todos somos hijos de Dios, y hermanos los unos de los otros, y cabe afirmar como dijo Jesús: “Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra”Juan 15:20. “Y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos”Marco 10:44.

Y antes de concluir deseo atraer a luz un artículo publicado por Internet y en el se refleja el peligro de dar pasa a una credulidad fácil en tiempos tan peligrosos y sincréticos, dicho artículo dice así: “ La Biblia enseña que… no os hagáis esclavos de los hombres…” (1ª Cor 7:23) En una secta destructiva toda iniciativa propia, todo atisbo de personalidad, espíritu crítico, lógica, razón, moral, la capacidad de reflexión, criterio y sentido común son borrados de la mente del adepto por medio de un adoctrinamiento permanente. Adquirirá un lenguaje especial, un tono de hablar especial, gestos, formas de vestir raras, etc. Se producirá una “regresión a la infancia”: Es más cómodo no pensar y dejarse dirigir, no luchar. Las personas sumisas son las más fácilmente manipulables. Los amigos, familiares y relaciones sociales son sustituidos por el gurú y los demás adeptos. El adepto se termina convirtiendo en un esclavo, en un pelele en las manos de su gurú. En una iglesia sectaria la situación es similar: Manipulando la Biblia se puede obtener cualquier doctrina. El miembro de la congregación sectaria, por miedo a desagradar a los hombres, aceptará doctrinas impuestas, pensamientos e ideas humanas vestidos de piedad por muy locos que estos puedan parecerle. Comenzará a hablar con un vocabulario y un tono de voz común al resto de su congregación. Se producirá también en otra medida una “regresión a la infancia”: Es más cómodo no pensar y dejarse dirigir, no luchar por una fe y relación con el Señor propias y aceptar la fe del líder de su iglesia. Los amigos, familiares y relaciones sociales se satanizan y éstos son sustituidos por el líder y los demás miembros. El prosélito se termina convirtiendo en un esclavo de las opiniones de los demás miembros de su congregación, en un pelele en las manos de su líder religioso”[9].

Analicemos bien lo aquí expuesto y desenmascaremos a los falsos apóstoles y profetas modernos, para proteger a la Iglesia de las falsas enseñanzas que la conduce a la apostasía. Sé que al hacerlo seremos amenazados, relegados, silenciados y a veces, perseguidos, pero “bienaventurado seremos cuando por amor a su Palabra mantengamos en alto TODO EL CONSEJO DE DIOS”.